Light aircraft

ese-momento-de-terror
Jun 09

Todo está preparado. Estás listo. Has tenido en cuenta todos los detalles a la hora de preparar el despegue. Todos los cálculos que has hecho te dicen que puede hacerse. Estás satisfecho de tu trabajo, de la concienzuda preparación y estás seguro de no haber olvidado nada.

No en vano, los tan sólo 800 m de pista del aeropuerto de Mears (3W5) en Concrete, en el Estado de Washington están en el límite para lo que requiere tu potente Beechcraft Bonanza G36 para despegar de ella en el dia de hoy.

Viento, altitud, temperatura, densidad, carga y centrado… Todos los parámetros encajan. Estás en el límite, pero dentro de las performances publicadas en el POH para salir de este campo con tus dos amigos, librando los árboles que se ven más allá del final de la pista. No en vano, hoy mismo has utilizado ya el procedimiento de despegue en campo corto para despegar de un aeropuerto similar.

Así que, aplicando el manual perfectamente, decides empezar el despegue. Potencia a tope, frenos libres, en carrera, todo en verde, rotación, tren arriba…

Y justo entonces llega ese momento de terror: el avión no cumple con su parte del trato. Algo ocurre. No responde como debería. Lo notas al instante. Echas un vistazo a los instrumentos y todo está normal. Pero sabes que no cierto, algo está ocurriendo por que el avión no sube.

Y ahí están esos árboles acercándose, pero tu sigues volando en efecto suelo, a pocos metros de la pista. El cuerpo te pide levantar el morro cada vez con más urgencia, pero la cabeza y el entrenamiento, pero sobretodo el sonido del avisador de pérdida, te hacen bajarlo para mantener a duras penas la velocidad y no entrar en pérdida.

Sigues sin comprender muy bien lo que está ocurriendo, pero ahora te concentras en mantener la velocidad e intuitivamente, giras unos grados el avión a la izquierda buscando un pequeño claro entre los árboles. El avisador de pérdida sigue insistiendo cada vez que levantas un poco el morro, a regañadientes, pero parece que has conseguido ganar unos metros de altura. Tendrán que ser suficientes.

Ese momento de terror. No tiene que ver con los árboles. No tiene que ver con la velocidad. Se trata del avión y tú. ¿Por qué no te obedece? ¿Por qué no tienes el control? ¿Por qué no se comporta el avión según el manual…? Por suerte has pasado cerca pero has superado ya el obstáculo. Instintivamente cedes mando para ganar velocidad, aún con la potencia a tope, y ya puedes empezar a subir y limpiar el avión.

Y el terror cede, dejando paso al sudor frío. Has estado al límite, demasiado al límite. A medida que recuperas el control del avión y éste de nuevo hace lo se supone que debe hacer, empiezas a recomponerte y recuperar la confianza, aunque tus manos están aún temblando levemente…

Cosas de la adrenalina!

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About the Author

Joan de Batlle

Piloto #aerotrastornado y administrador del blog. Hago otras cosas, pero siempre con ganas de volar...

1 Comment

  • tresdk July 10, 2014 Reply

    Se rie con los arboles rascándole las tripas. Ya se reiría menos cuando viese el frenazo en los calzoncillos.

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