Amazing

Mar 09

Probablemente el aterrizaje del Space Shuttle sea más parecido a una caída libre que a un vuelo controlado. Las comparaciones con el vuelo de un ladrillo abundan y no están faltas de cierta razón…

La verdad es que el diseño aerodinámico del Shuttle responde más al de un cuerpo sustentador (lifting-body) que al de un avión convencional,  ya que recordemos que debe ser capaz de soportar las tremendas fuerzas y temperaturas a la que es sometido durante la reentrada en la atmósfera terrestre.

Esto reduce su superfície alar a la mínima expresión y por tanto su capacidad de planeo al equivalente casi de una trayectoria balística, necesitando de una elevada velocidad y tasa de descenso para mantener un cierto control sobre el vuelo.

Las tripulaciones del Shuttle deben realizar miles de simulaciones para acostumbrarse a una actitud de vuelo completamente diferente a la de cualquier otro avión, pero claro, si bien el simulador es una herramienta muy útil, no hay nada que se parezca en cuanto efectividad a volar de verdad el perfil de vuelo de una aproximación y aterrizaje con el Shuttle en la base de Edwards.

Y esto lo saben bien en la NASA, por lo que dentro del programa de formación de astronautas decidieron modificar cuatro Grumman Gulfstream II para replicar las características de vuelo durante la aproximación del vehículo orbital, reforzando su estructura y equipando el cockpit con una réplica del puesto de vuelo del comandante del transbordador para incrementar aún más el realismo de la operación.

Shuttle Training Aircraft Cockpit

Los STA (o Shuttle Training Aircraft) han sido extensivamente modificados para replicar a través de un sistema de vuelo Fly-By-Wire las respuestas aerodinámicas del transbordador. Para conseguir el perfil de descenso requerido, es necesario dotarle con flaps que se extienden hacia arriba para destruir la sustentación, y a 37.000 pies extender el tren principal y poner en marcha las reversas para descender con un ángulo de 20º morro abajo y a 300 KIAS (más de 500 km/h) hasta la recogida, a unos cuantos metros sobre la pista.

Si os fijáis en la tasa de descenso que muestra un VSI totalmente desbocado, y tenemos en cuenta que un astronauta tiene que realizar como mínimo 1.000 aterrizajes con estos aviones para ser cualificado como Comandante o Piloto del transbordador espacial, estoy seguro que volar después en cualquier otro avión les debe parecer un completo aburrimiento

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Joan de Batlle

Piloto #aerotrastornado y administrador del blog. Hago otras cosas, pero siempre con ganas de volar...

4 Comments

  • rodrigo March 9, 2011 Reply

    simplemente magico de verdad!!!!lo acabo de ver aterrizar la piel se me puso de gallinaaa!!!!

  • JakCore March 9, 2011 Reply

    Vaya forma de aterrizar. Da miedo de solo verlo.

  • Mr. E March 10, 2011 Reply

    Madre mía, cómo da vueltas esa aguja… :S

    Justo vengo de ver el vídeo del aterrizaje del Discovery (STS-133) y me he encontrado por casualidad con este otro del aterrizaje del Atlantis en 2008 visto desde la cabina (HUD incluido)

    http://www.youtube.com/watch?v=lhP0SvDWyHg

    23 grados morro abajo… impresionante.

  • Miguel March 16, 2011 Reply

    Pues es verdad que planear, lo que se dice planear, no planea; pero es que volar, volar, tampoco es que vuele mucho. Es cierto que parece que vas subido en un ladrillo.

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