Light aircraft

Sep 25

Uno de los sueños más antiguos de la humanidad ha sido el de volar en un aparato propulsado únicamente por la fuerza de su piloto y, desde la antigüedad, hemos intentado imitar a la naturaleza como medio para conseguir crear máquinas capaces de hacerlo.

Desde la leyenda de Ícaro, pasando por Leonardo da Vinci y pioneros de la aviación más recientes como Otto Lilienthal, muchos ingenieros y científicos han intentado desarrollar su modelo de ornitóptero, un aerodino cuya sustentación sea generada únicamente por el movimiento de batido de sus alas.

Si bien los avances de la técnica a lo largo de los años han permitido crear muchos modelos de aparatos capaces de volar con la única ayuda de los músculos del piloto (human-powered aircraft), y también algunos ornitópteros propulsados por diferentes tipos de motores, lo que aún nadie había conseguido es unir ambas cosas; es decir, crear un ornitóptero capaz de mantener vuelo propulsado únicamente por la fuerza de su piloto.

Esto es debido a la pésima relación peso/potencia inherente a las características de tal aparato, y por ello muchos habían pronosticado que tal empeño era imposible.

Pues bien, lo ha sido hasta el pasado día 2 de Agosto de 2010, fecha histórica en la que Todd Reichert, un estudiante de doctorado en ingeniería en la Universidad de Toronto y su equipo consiguieron volar autónomamente durante 19,3 segundos y recorrer una distancia de 145 m en el Snowbird, el primer ornitóptero a tracción humana que consigue tal cosa, rompiendo quizás la última de las barreras que aún seguían en pie en la historia de la aviación.

Con una envergadura de 32 m (la de un Boeing 737 es de 34 m) y un peso de tan solo 42 Kg, el Snowbird está construido íntegramente con fibra de carbono, espuma y madera de balsa. Un complejo mecanismo transporta la energía de las piernas del piloto hacia las alas para generar el movimiento de batido que, a su vez, produce las fuerzas de sustentación y empuje que permiten mantener el vuelo.

Aunque como veréis en el video, fue remolcado por un coche hasta conseguir sustentación, la diferencia con el resto de intentos es que los anteriores sólo conseguían volar gracias a ese impulso inicial, mientras que el vehículo de Reichert ha demostrado su capacidad para mantenerse en vuelo autónomamente después del lanzamiento.

Con un consumo inmejorable, y un alcance limitado únicamente por la resistencia del piloto, teóricamente sería el avión ideal. Eso si, has de ser Superman para ir un poco lejos, pero claro, Superman no necesita avión para volar


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About the Author

Joan de Batlle

Piloto #aerotrastornado y administrador del blog. Hago otras cosas, pero siempre con ganas de volar...

3 Comments

  • TOMCOP September 27, 2010 Reply

    Esto es darle ideas a las compañías aéreas-”uuhhmm…1 pedal por pasajero por 400 asientos….ejem!!!”…esto es el comienzo de las VVVCC (Very Very Very Cheap Company)

  • Miguel September 28, 2010 Reply

    Jajaja, que bueno, TOMCOP. De todas formas a mí el vuelo del aparato este me parece precioso.

  • Volando con tus propias alas March 21, 2012 Reply

    [...] acuerdo; ni es el primero en hacerlo, ni tampoco se impulsa con la fuerza del piloto sino con un sistema háptico en el que mediante [...]

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