Rompiendo el hielo
El hielo es uno de los principales enemigos de los aviones. Su formación en el borde de ataque y sobre los planos tiene un efecto devastador sobre las cualidades de vuelo, al modificar el perfil aerodinámico de las alas y dificultar el flujo laminar del aire sobre ellas.
De hecho, se calcula que una acumulación de hielo sobre las alas equivalente tan solo a la rugosidad de un papel de lija de grosor medio, puede provocar la disminución en un 30% de la sustentación generada y el aumento en un 40% de la resistencia parásita, con el consiguiente aumento de la velocidad de pérdida y disminución de la efectividad de las superficies de mando.
No hay que decir ya lo que puede producir una acumulación mayor, de incluso varios centÃmetros de grosor…
En vuelo, el hielo se forma en presencia de humedad y bajas temperaturas, por el impacto de las gotas de agua en suspensión en estado lÃquido a temperaturas muy por debajo de cero, llamada agua superenfriada, que al chocar contra el avión se solidifica sobre su superficie.
Afortunadamente, casi todos los aviones disponen de sistemas de protección, clasificados como antihielo (que previenen su formación) o de deshielo (que lo eliminan una vez formado) siendo el más habitual en los aviones comerciales el sangrado de aire caliente del motor que, canalizado bajo la piel de alas y superficies de control, las mantiene calientes de manera que el hielo no pueda formarse.
Sin embargo, en el suelo, con motores parados durante la escala y con nevadas o con bajas temperaturas, es inevitable que fuselaje y alas queden cubiertas con nieve, hielo o escarcha. Por ello, es absolutamente crÃtico eliminar cualquier acreción o depósito que en el momento del despegue pueda mermar las performances del avión, lo que sin duda podrÃa dar lugar a un accidente.
Esto se hace mediante un procedimiento de deshielo, basado en rociar el avión a presión con un lÃquido desgelante, hasta que se ha eliminado cualquier traza de contaminación. Aunque existen distintos tipos, el más común es el Tipo I, compuesto por una mezcla de glicol y agua caliente, que tras eliminar el hielo proporciona tan sólo unos minutos de protección antes de que se vuelva a acumular.
Otros tipos de lÃquidos (Tipo II, III y IV), adecuados para los aviones más grandes, tienen una mayor viscosidad y se mantienen pegados sobre las alas durante más tiempo (de 30 a 80 minutos), o hasta que el avión alcanza una velocidad de 100 o 110 nudos durante el despegue, proporcionando asà una mayor protección.
Como nos cuentan en el video, el deshielo de un avión es un procedimiento caro (por ejemplo, los 42 galones usados para rociar este Cessna Citation II en apenas tres minutos, costaron USD $712) asà que una vez limpio, hay que salir zumbando para intentar despegar antes de que sea necesario volver a llamar al camión…
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Interesantisimo, como siempre. Nunca pude imaginar el aumento de resistencia que supone un poco de hielo en las alas.
@Esteban
Pues sÃ… mucha gente cree que los problemas creados por el hielo se deben al peso acumulado sobre el avión, pero en realidad ese no es el problema, es la combinación de menos sustentación y más resistencia lo que hace que entren en pérdida… y adiós!
Saludos,
Rompiendo el hielo…
El hielo es uno de los principales enemigos de los aviones. Su formación en el borde de ataque y sobre los planos tiene un efecto devastador sobre las cualidades de vuelo, al modificar el perfil aerodinámico de las alas y dificultar el flujo laminar …
Interesante: nunca habÃa visto cómo lo aplicaban… ¡ni sabÃa que era tan caro! No quiero ni pensar cuánto costará la broma en un wide body :S