How-to

Feb 08

El hielo es uno de los principales enemigos de los aviones. Su formación en el borde de ataque y sobre los planos tiene un efecto devastador sobre las cualidades de vuelo, al modificar el perfil aerodinámico de las alas y dificultar el flujo laminar del aire sobre ellas.

De hecho, se calcula que una acumulación de hielo sobre las alas equivalente tan solo a la rugosidad de un papel de lija de grosor medio, puede provocar la disminución en un 30% de la sustentación generada y el aumento en un 40% de la resistencia parásita, con el consiguiente aumento de la velocidad de pérdida y disminución de la efectividad de las superficies de mando.

No hay que decir ya lo que puede producir una acumulación mayor, de incluso varios centímetros de grosor…

En vuelo, el hielo se forma en presencia de humedad y bajas temperaturas, por el impacto de las gotas de agua en suspensión en estado líquido a temperaturas muy por debajo de cero, llamada agua superenfriada, que al chocar contra el avión se solidifica sobre su superficie.

Afortunadamente, casi todos los aviones disponen de sistemas de protección, clasificados como antihielo (que previenen su formación) o de deshielo (que lo eliminan una vez formado) siendo el más habitual en los aviones comerciales el sangrado de aire caliente del motor que, canalizado bajo la piel de alas y superficies de control, las mantiene calientes de manera que el hielo no pueda formarse.

Sin embargo, en el suelo, con motores parados durante la escala y con nevadas o con bajas temperaturas, es inevitable que fuselaje y alas queden cubiertas con nieve, hielo o escarcha. Por ello, es absolutamente crítico eliminar cualquier acreción o depósito que en el momento del despegue pueda mermar las performances del avión, lo que sin duda podría dar lugar a un accidente.

Esto se hace mediante un procedimiento de deshielo, basado en rociar el avión a presión con un líquido desgelante, hasta que se ha eliminado cualquier traza de contaminación. Aunque existen distintos tipos, el más común es el Tipo I, compuesto por una mezcla de glicol y agua caliente, que tras eliminar el hielo proporciona tan sólo unos minutos de protección antes de que se vuelva a acumular.

Otros tipos de líquidos (Tipo II, III y IV), adecuados para los aviones más grandes, tienen una mayor viscosidad y se mantienen pegados sobre las alas durante más tiempo (de 30 a 80 minutos), o hasta que el avión alcanza una velocidad de 100 o 110 nudos durante el despegue, proporcionando así una mayor protección.

Como nos cuentan en el video, el deshielo de un avión es un procedimiento caro (por ejemplo, los 42 galones usados para rociar este Cessna Citation II en apenas tres minutos, costaron USD $712) así que una vez limpio, hay que salir zumbando para intentar despegar antes de que sea necesario volver a llamar al camión…


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About the Author

Joan de Batlle

Piloto #aerotrastornado y administrador del blog. Hago otras cosas, pero siempre con ganas de volar...

4 Comments

  • Esteban February 8, 2010 Reply

    Interesantisimo, como siempre. Nunca pude imaginar el aumento de resistencia que supone un poco de hielo en las alas.

  • AUTHOR

    jb February 8, 2010 Reply

    @Esteban

    Pues sí… mucha gente cree que los problemas creados por el hielo se deben al peso acumulado sobre el avión, pero en realidad ese no es el problema, es la combinación de menos sustentación y más resistencia lo que hace que entren en pérdida… y adiós!

    Saludos,

  • joneame.net February 19, 2010 Reply

    Rompiendo el hielo…

    El hielo es uno de los principales enemigos de los aviones. Su formación en el borde de ataque y sobre los planos tiene un efecto devastador sobre las cualidades de vuelo, al modificar el perfil aerodinámico de las alas y dificultar el flujo laminar …

  • EC-JPR March 1, 2010 Reply

    Interesante: nunca había visto cómo lo aplicaban… ¡ni sabía que era tan caro! No quiero ni pensar cuánto costará la broma en un wide body :S

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