Mishaps

Feb 16

A diferencia de una emergencia declarada en vuelo, en la que la mayoría de las veces la tripulación dispone de tiempo suficiente para estudiar el problema, localizar su origen e incluso intentar solucionarlo para, finalmente, tomar una decisión habiendo tenido en cuenta todas las posibilidades, un fallo o condición anómala en plena carrera de despegue requiere una decisión inmediata de la que depende el resultado de la operación.

Abortar un despegue es siempre una maniobra complicada que requiere evaluar una situación muy compleja con pocos datos y en sólo fracciones de segundo, basándose a partes iguales en la información disponible, el entrenamiento recibido y el propio instinto del piloto, para tomar una decisión muy difícil: ¿Irse al aire y tratarlo como una emergencia en vuelo? ¿o abortar el despegue y enfrentarse a la peligrosa tarea de detener dentro de la pista restante un montón de toneladas de metal y combustible, lanzadas a más de 200 km/h?…

El chute de adrenalina está más que garantizado, más aún cuando hoy en día es una situación tan infrecuente, que muchos pilotos en toda su carrera jamás tendrán que enfrentarse con ella, más allá del entrenamiento en el simulador.

En contra de lo que muchos piensan, en determinadas circunstancias es más seguro continuar el despegue que intentar quedarse en tierra, sobretodo si el avión está rodando a alta velocidad.

La norma dice que por encima de V1 es obligatorio irse al aire sea cual sea el problema (ya que a esa velocidad ya no quedaría pista suficiente para detenerse), mientras que por debajo, podemos intentar parar el avión y quedarnos en tierra. Sin embargo, el peligro que comporta la súbita y potente frenada, con el riesgo de perder el control del avión o salirse de pista sin espacio suficiente para detenerse, hace que hoy en día se aconseje abortar el despegue por encima de 100 nudos sólamente si el fallo es catastrófico, o compromete gravemente la capacidad de volar del avión.

Como nos cuenta Manu en este excelente post publicado en TCAS.es, a pesar de todo el entrenamiento y experiencia de un piloto, es extraordinariamente difícil calibrar las posibles consecuencias de cualquier problema ese momento, y es vital el conocimiento en profundidad del diseño y funcionamiento de todos los sistemas del avión para poder tomar la decisión “GO/NO GO” en décimas de segundo.

Afortunadamente para los pasajeros del Boeing 747 de Iberia del siguiente video, su tripulación lo tuvo mucho más fácil para tomar la decisión de abortar el despegue tras sufrir un fallo catastrofico del motor número 1 cuando aún estaba iniciando su carrera de despegue: blanco y en botella… leche!

About the Author

Joan de Batlle

Piloto #aerotrastornado y administrador del blog. Hago otras cosas, pero siempre con ganas de volar...

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