Dentro de las pruebas que cualquier nuevo modelo de avión debe superar para recibir la certificación de las autoridades aeronáuticas, una de las más espectaculares es demostrar que puede abortar un despegue a alta velocidad dentro de las distancias calculadas para la configuración de máximo peso al despegue (MTOW).
También llamada Rejected Takeoff (RTO), es una situación de emergencia en la que el piloto decide frustrar el despegue y detener el avión, normalmente debido a una anomalía detectada una vez iniciada la carrera de despegue y antes de alcanzar la velocidad de decisión (V1) a partir de la cual el despegue debe continuar forzosamente y la anomalía tratarse en vuelo (ya que no queda distancia suficiente para detener el avión con seguridad).
La correcta preparación y ejecución de cualquier despegue conlleva tener en cuenta, desde el principio, la posibilidad de un RTO y en consecuencia calcular todos los parámetros de seguridad necesarios para asegurar que eventualmente es posible llevar a cabo con seguridad esta maniobra dentro de la distancia de aceleración-parada.
Según estadísticas de la FAA, este es un evento que ocurre con una frecuencia relativa (un RTO aproximadamente por cada 3.000 despegues) la inmensa mayoría de los cuales se lleva a cabo sin ningún problema. Sin embargo, cuando es necesario iniciar un RTO a alta velocidad (justo antes de alcanzar V1) la gran cantidad de energía que tiene la aeronave hace que el riesgo de un accidente por abandono de pista sea mayor.
Toda esta energía cinética debe ser disipada en pocos segundos por los frenos del avión, sufriendo todo el sistema del tren de aterrizaje, frenos y neumáticos un esfuerzo brutal, alcanzando temperaturas en los discos próximas a los 1.200 ºC, que a veces acaban con daños o incluso conatos de incendio de las ruedas.
Y sinó, que se lo digan a estos bomberos del aeropuerto de Istres tras la prueba de certificación de RTO del Airbus A340-600 -simplemente espectacular.
Curiosamente, los neumáticos de aviación llevan unos fusibles que se funden a una determinada temperatura para así evitar el reventón incontrolado del neumático. Pues bién en el vídeo de esta prueba podemos apreciar cómo los neumáticos del tren principal, a medida que van absorbiendo el calor procedente de los discos de frenado, van explotando uno por uno ante la incrédula mirada de los bomberos, que no les queda más que apartarse… Aunque la prueba se superó con éxito y es bastante normal que ocurran en este tipo de “problemillas”, en éste caso los ingenieros de Airbus tuvieron que rediseñar el tren para mejorar la separación térmica entre los discos de freno y los neumáticos.


3 Comments
Angelmania February 5, 2008
El pobre bombero que va y viene todo el rato, pero lo mejor es el piloto, ahí to estresao porque no le hacen ni puñetero caso…hasta llega a decir que le ponen enfermo (They make me sick), to cabreao…jajajaja
jb February 5, 2008
Pues sí, no debe ser muy agradable estar sentado en la cabina, viendo cómo prende fuego el avión prácticamente debajo de tí… sobretodo si además todo el mundo pasa de tí olímpicamente
Despegue abortado en un 747 February 16, 2008
[...] Abortar un despegue es siempre una maniobra complicada que requiere evaluar una situación muy compleja con pocos datos y en sólo fracciones de segundo, basándose a partes iguales en la información disponible, el entrenamiento recibido y el propio instinto del piloto, para tomar una decisión muy difícil: ¿Irse al aire y tratarlo como una emergencia en vuelo? ¿o abortar el despegue y enfrentarse a la peligrosa tarea de detener dentro de la pista restante un montón de toneladas de metal y combustible, lanzadas a más de 200 km/h?… [...]