Mishaps

Nov 27

El pasado viernes 9 de noviembre, un avión Airbus A340 de Iberia, procedente de Madrid-Barajas (ICAO:LEMD; IATA:MAD) se salía del asfalto tras aterrizar en la pista 35 del aeropuerto Mariscal Sucre de la ciudad de Quito, Ecuador (ICAO:SEQU; IATA:UIO). En el percance, y sin duda gracias a la profesionalidad de la tripulación de Iberia, ninguno de los 333 pasajeros sufrió heridas de consideración, aunque tuvo que ser desalojado utilizando las rampas de emergencia.

El A340-642 EC-JOH, Miguel de Unamuno (cn 731), quedó detenido en el barro, a escasos metros de una zona densamente poblada tras recorrer los 3.120 m de distancia de aterrizaje disponible. Con daños importantes en el tren de aterrizaje, la panza y dos de sus motores, aún no está claro si se podrá reparar o será retirado definitivamente.

La aproximación a Quito es conocida por su dificultad, debida en gran parte a la elevación del aeropuerto (9.228 ft, más de 3.000 m). La menor densidad del aire a esa altitud requiere una velocidad de aproximación superior, lo que combinado con el terreno montañoso circundante, una senda ligeramente más inclinada que la estándar (3,2º) y el mal tiempo habitual debido a su microclima (en el momento del incidente la pista estaba mojada por la lluvia), complica la entrada de un avión de casi 300 toneladas como el A340.

Se ha hablado mucho ya acerca de las causas de este incidente, y como casi siempre, las autoridades han puesto a los pilotos en el ojo del huracán sin esperar a tener los resultados de la investigación, atribuyendolo a una aproximación defectuosa del comandante, resultando en la toma más allá del primer tercio de pista.

Sin tener elementos para refutar esta versión, esta semana tuve la oportunidad (y el privilegio) de ocupar el jump seat en el cockpit de un Airbus de la flota A320 de Iberia. Además de poder comprobar en directo una vez más la increible profesionalidad y responsabilidad de los pilotos de Iberia, la información que ellos tenían es que en el A340 de Quito no funcionaron las reversas y además se quedaron sin el sistema de frenado, por lo que tuvieron que recurrir al sistema de emergencia, consistente en la descarga de dos acumuladores hidráulicos.

Sean cuales sean las causas, esperemos que gracias a la investigación pronto sepamos qué ocurrió. Mientras tanto, hay que felicitar a la tripulación por evitar que el incidente tuviera mayores consecuencias que la pérdida del avión.

En el video siguiente se ve el estado en que quedó el avión momentos después de salirse de pista.

About the Author

Joan de Batlle

Piloto #aerotrastornado y administrador del blog. Hago otras cosas, pero siempre con ganas de volar...

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